Ayer hice algo que llevaba muchísimo tiempo sin hacer y que uno tiende a olvidarse. Siempre vamos con prisas, mirando justamente el metro de suelo que hay delante de nuestros pies, odiamos las masificaciones de gente, los humos de los coches en los atascos… Ayer todo fue distinto. Caminar un domingo por la noche por Granada puede ser o es, mejor dicho, una experiencia única. Comercios cerrados, menos gente en la calle, buen tiempo que empieza a hacer… Bajar desde Gran Via hacia Colón, Reyes Católicos, la Calle Navas con sus bares de tapeo pequeñitos, bajar hacia el Río y volver por la Acera del Darro hacia Puerta Real, retomar la calle Mesones (hay que ver como cambia con las tiendas cerradas) y subir hacia Bib-Rambla, pararte y mirar por encima de la fuente, en dirección a la calle Carcel, con la torre de la Catedral al fondo y encontrarte un concierto al aire libre en la Plaza de las Pasiegas con la portada de la Catedral de fondo.
Supongo que todo aquel que haya pasado por donde yo digo sin ninguna prisa, al menos una vez, me entenderá lo que digo. Resulta curioso como uno no valora los sitios por donde pasa miles de veces, los disfruta bien poco y casi siempre que lo hace es porque viene alguien de fuera. Es una pena pero quizá deba ser así.
De la Alhambra, la cual me ha costado 21 años ver, ni hablo porque sino… En el texto extendido hay algunas fotos.








bonitas fotos :)
y es bien cierto, que lugares por los que pasas, mil veces a lo largo de la semana, no lo ves con los mismos ojos, que si pasas tranquilamente, y observando los pequeños detalles :)